La conservación en la historia
Existen numerosos métodos de conservación que dependen del producto a conservar, algunos que remontan a los orígenes de nuestra civilización.

El azúcar es el elemento conservador de las mermeladas.
Los orígenes de la caña de azúcar se centran en Nueva-Guinea y es conocido que 5 Siglos A.C los Indios y Chinos la cultivaban y sabían extraer un sirop azucarado.
Dario, rey de Persia, parte a la conquista de la India trayendo consigo al retorno la caña de azúcar, extendiéndose posteriormente a todos los pueblos de medio oriente.
La palabra azúcar proviene de la India del termino sanscrito sarkara que significa "grano", el cual dio origen a las diferentes derivaciones en las lenguas indo-europeas: saccharun en Latin, sakkharon en Griego, sukkar en Arabe, azúcar en Español ...
Si la palabra "confitura" aparece a finales del Siglo XIII, las confituras figuraban ya en los festines atenienses y los de la Roma antigua.
Considerada como remedio en la mesa de grandes señores y reyes, la mermelada es servida para prevenir los efectos no deseados de ciertos alimentos, puesto que ademas se le reconocen virtudes ligadas a los frutos que las componen.
Uno de las primeras obras sobre confituras fue el Traité des fardements et des confitures (1555), escrito por Nostradamus.
Otra forma de obtener azúcar se encuentra en una planta de origen mediterraneo, la remolacha azucarera. En el Siglo XVI el agrónomo Olivier de Serres destaca que a la cocción produce un sirop de azúcar. Es en 1745 cuando el químico aleman Andreas Marggel presenta sus estudios sobre la planta en la Academia de Berlin. En 1786, Achar, un alumno suyo, extrae el azúcar de la remolacha y logra solidificarla.
Este descubrimiento junto a las nuevas técnicas de producción de vidrio hizo que a inicios del Siglo XIX las mermeladas pasaran a formar parte de la alimentación familiar.
















